Un hemangioma del lactante es un tipo de marca de nacimiento. Ocurre cuando una maraña de vasos sanguíneos crece dentro o debajo de la piel de un bebé. Se suele detectar en las primeras semanas a meses de vida. La mayoría de los hemangiomas del lactante crecen bastante al principio y luego se van reduciendo lentamente hasta llegar a desparecer. Pero algunos de ellos pueden dejar una marca de por vida o un exceso de piel sobrante.
Los dos principales tipos de hemangiomas del lactante son los siguientes:
A veces hay hemangiomas que tienen partes de ambos tipos de hemangiomas.
Los hemangiomas también se pueden desarrollar en órganos que hay dentro del cuerpo, como los riñones, los pulmones, el hígado o el cerebro.
Un bebé puede no presentar ningún signo de hemangioma al nacer o puede tener un parche de color azul o rojo en la piel. Los hemangiomas del lactante crecen a lo largo de unos pocos meses. Más adelante, durante el primer año de vida, se empiezan a encoger hasta que permanecen solo muy pocos vasos sanguíneos o ninguno del hemangioma original. La reducción de tamaño prosigue hasta que el niño tiene unos 7 años de edad o más.
Hay muchos hemangiomas que desaparecen por completo. Pero a veces los hemangiomas dejan tras de sí una zona de piel descolorida o suelta (laxa).
Un hemangioma puede causar problemas al:
Los hemangiomas del lactante suelen crecer en la cabeza o el cuello, donde resulta difícil cubrirlos con prendas de vestir. A veces, los niños con hemangiomas son objeto de burlas o del acoso escolar (bullying).
Los médicos no saben cuál es la causa de los hemangiomas. Pueden estar relacionados con los cambios en las concentraciones de oxígeno del bebé que ocurrieron mientras se estaba desarrollando dentro del vientre materno.
Los hemangiomas son más frecuentes en los bebés prematuros (que nacen antes de la fecha de parto), de bajo peso natal o que nacen en partos múltiples (gemelos, trillizos, etc.). Los niños pueden tener más de un hemangioma.
Los hemangiomas se pueden dar por familias, aunque no se ha detectado ninguna causa genética de los mismos.
Los médicos suelen poder reconocer un hemangioma del lactante que afecta a la piel solo con observar al bebé. No suele ser necesario aplicar ninguna prueba. Si un médico necesita saber hasta donde llega un hemangioma bajo la piel o si afecta a algún órgano interno, solicitará una resonancia magnética (RM) o una ecografía.
La mayoría de los hemangiomas se dejan sin tratar porque suelen desaparecer por sí solos.
Los médicos tratan los hemangiomas que son muy grandes, que causan problemas, como sangrado, impedir la visión o afectar negativamente al aspecto de la persona (por ejemplo, el tratamiento puede mejorar y acelerar la curación de un hemangioma en la cara).
Los siguientes tratamientos se pueden usar de forma aislada o combinada:
No se tienen que tratar todos los hemangiomas. Hable con el médico de su hijo sobre el mejor plan a seguir en el caso de su hijo.
Los niños y los adultos pueden sentir curiosidad sobre el hemangioma de su hijo, sobre todo si lo tiene en la cara. Ayude a su hijo a mantener la calma y a tener preparada una respuesta sencilla, tipo: "Solo es una marca de nacimiento. Nací con ella.”
Hable abiertamente con su hijo sobre su hemangioma. Dígale que, con el paso del tiempo, lo más probable es que desaparezca. Colabore con sus profesores y demás personal escolar para asegurarse de que cuenta con un entorno de aprendizaje libre de acoso escolar (bullying).
También puede encontrar más información en línea en:
Reviewed by: Amy W. Anzilotti, MD
Date Reviewed: Nov 14, 2022