Estar preparado para una emergencia alérgica lo ayudará a usted, a su hijo y a otros cuidadores a responder en caso de una reacción grave.
La mayoría de las reacciones alérgicas no son graves. Pero las reacciones graves pueden ser de riesgo vital y requerir cuidados médicos inmediatos.
Los niños con alergias graves pueden correr el riesgo de sufrir una reacción alérgica repentina y grave llamada anafilaxia. La buena noticia es que cuando se trata adecuadamente, la anafilaxia se puede controlar.
La manera más habitual de evaluar las alergias es sobre la piel, generalmente la del antebrazo o la espalda. Para hacer una prueba de punción cutánea, un alergólogo o un enfermero dejará caer una gotita de un alérgeno (como el polen o un alimento) en la piel y luego la pinchará o le hará un pequeño
El análisis de sangre de inmunoglobulina E (IgE) a menudo se realiza como parte de una evaluación inicial de alergias. Las concentraciones elevadas de IgE también pueden indicar una infección parasitaria.
Este análisis de sangre puede detectar algunos tipos de alergias.
Obtenga información aquí sobre lo que dicen los expertos.
El síndrome de alergia oral provoca un tipo de reacción alérgica. Suele afectar únicamente a los labios, la boca y la garganta, y aparece cuando una persona con alergia al polen come ciertos alimentos.
Aunque las alergias y el asma son dos condiciones médicas distintas, ambas están relacionadas. Las personas con alergias - especialmente aquellas alergias que afectan la nariz y los ojos - son más propensas a padecer asma. Si usted tiene alergias o asma, es probable que su hijo también las tenga por
La manera más habitual de evaluar las alergias es sobre la piel, generalmente la del antebrazo o la espalda. Para hacer una prueba de punción cutánea, un alergólogo o un enfermero dejará caer una gotita de un alérgeno (como el polen o un alimento) en la piel y luego la pinchará o le hará un pequeño