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Radiografía: Tubo digestivo superior

Qué es

Una radiografía del tubo digestivo superior es un procedimiento seguro que usa la radiación para tomar imágenes del tubo digestivo superior. También recibe el nombre de "serie del tubo digestivo superior".

Durante la prueba, un tipo especial de cámara de rayos X envía radiaciones a través del tubo digestivo superior mientras un niño se bebe un líquido denso (sulfato de bario), y se registran imágenes en una computadora. Las imágenes que se toman incluyen el esófago, el estómago y el principio del intestino delgado (llamado "duodeno").

El bario se ve blanco en las imágenes, y cuando llena los órganos del tubo digestivo, los vuelve visibles. Los gases que hay dentro del estómago y de los intestinos se ven en color negro.

Un radiólogo usa una técnica llamada fluoroscopia para hacer una serie del tubo digestivo superior. Mientras su hijo se vaya bebiendo el bario, se irá observando en una pantalla un vídeo radiográfico donde el bario irá avanzando por el sistema digestivo, lo que ser irá grabando, al tiempo que se irán tomando una serie de radiografías fijas sobre película. 

Por qué se hace

Una radiografía del tubo digestivo superior se usa para encontrar la causa de problemas como las dificultades para tragar, los vómitos inexplicables, las náuseas, el malestar abdominal y la indigestión importante. Las radiografías permiten detectar signos de problemas como úlceras, reflujo gástrico, hernia de hiato, obstrucciones o estrechamientos del tubo digestivo superior.

Preparación

Una radiografía del tubo digestivo superior se debe hacer con el estómago vacío. Su hijo no deberá beber ni comer nada durante varias horas antes del procedimiento; la cantidad de horas de ayuno dependerá de la edad de su hijo. Es posible que a su hijo le pidan que se quite toda la ropa y las joyas, y que se ponga una bata de hospital, porque los botones, las cremalleras, los broches y las joyas pueden crear interferencias en las imágenes.

Si su hija está embarazada, es importante que se lo diga al médico o al técnico en radiología. Por lo general, se evitan las radiografías durante el embarazo porque existe una pequeña probabilidad de que la radiación dañe al bebé en desarrollo. Pero si es necesario tomar una radiografía, se pueden tomar precauciones para proteger al feto.

También es importante que informe al técnico o al médico si su hijo si se ha hecho una radiografía usando bario como material de contraste o si ha tomado medicamentos antidiarreicos o para el estómago revuelto que contengan subsalicilato de bismuto en los días previos a la serie del tubo digestivo superior, porque estas cosas pueden crear interferencias en las imágenes. Asegúrese también de informar al técnico sobre cualquier alergia que tenga su hijo, puesto que el sulfato de bario puede contener derivados de la soja. 

Tal vez quiera llevar una bebida o un tentempié para que se lo tome su hijo después del procedimiento. 

Procedimiento

Aunque todo el procedimiento puede durar 15-20 minutos, de principio a fin, el tiempo real de exposición a la radiación solo suele ser de un par de minutos o menos. 

Pedirán a su hijo que entre en una sala especial que probablemente contendrá una mesa y una gran máquina de rayos X colgando del techo o de la pared. Se suele permitir que los padres acompañen a sus hijos para tranquilizarlos. Si usted permanece en la sala mientras le hacen la radiografía del tubo digestivo superior a su hijo, le pedirán que se ponga un delantal de plomo para protegerse algunas partes del cuerpo. También protegerán los órganos reproductores de su hijo con un protector de plomo.

El técnico colocará a su hijo sobre la mesa y le harán una radiografía con el estómago vacío. El radiólogo (un médico especialmente formado para leer e interpretar imágenes radiográficas) llevará a cabo la prueba mientras su hijo se vaya bebiendo sulfato de bario. Ese líquido se parece a un batido de leche de color claro y se le suele añadir sabor para que les guste a los niños pequeños. Se puede ofrecer en una botella o en una taza provista de pajita. En algunas ocasiones, si el niño no es capaz de beber el líquido, se le puede dar a través de un pequeño tubo de plástico o de una jeringa. 

El radiólogo puede mover a su hijo sobre la mesa para asegurarse de que el bario le recubre el esófago y el estómago. Mientras su hijo se vaya tragando el bario y este vaya avanzando a lo largo del tubo digestivo superior, se podrá ver su recorrido en un monitor. En algunos puntos, se tomarán imágenes radiográficas, y se le pedirá al niño, si es mayor, que aguante la respiración y que se quede bien quieto durante 2-3 segundos; a los bebés, puede ser necesario sujetarlos con delicadeza. Es importante mantenerse bien quieto para que las radiografías no salgan borrosas.

Qué esperar

El sulfato de bario que se beba su hijo le puede saber un poco a yeso, pero es importante que se tome toda la cantidad que le indique el radiólogo. 

Las posturas que se deben adoptar durante las radiografías del tubo digestivo superior pueden resultar incómodas, pero solo se deben mantener durante poco tiempo. Los bebés lloran a menudo en la sala de rayos X, sobre todo si notan que los mantienen sujetos, pero esto no interfiere en el procedimiento.

El sulfato de bario hace que las heces (cacas) sean claras y duras durante los días inmediatamente posteriores a la prueba; o sea que beber una mayor cantidad de líquidos durante esos días puede irle bien a su hijo.

Obtención de los resultados

El radiólogo observará las imágenes mientras se lleva a cabo la serie del tubo digestivo superior y enviará un informe al médico de su hijo, quien compartirá con usted los resultados y le explicará qué significan. 

Si se trata de una emergencia, los resultados de la radiografía del tubo digestivo superior pueden estar disponibles rápidamente. De lo contrario, los resultados suelen estar listos al cabo de 1 o 2 días. Los resultados no se suelen poder entregar directamente a la familia o al paciente en el momento de la prueba.

Riesgos 

En general, las radiografías son muy seguras. Aunque cualquier exposición a la radiación implica un riesgo para el cuerpo, la cantidad que se utiliza en una radiografía del tubo digestivo superior es reducida y no se considera peligrosa. Es importante saber que el radiólogo usará la mínima cantidad de radiación necesaria para obtener los mejores resultados.

Los bebés en proceso de desarrollo son más sensibles a la radiación y tienen más riesgos de sufrir daños; por lo tanto, si su hija está embarazada, asegúrese de informar al médico y al técnico en radiología.

En contadas ocasiones, el bario puede causar una reacción alérgica. También puede causar estreñimiento durante unos pocos días después del procedimiento. Una complicación sumamente infrecuente es la obstrucción del tubo digestivo superior. 

Cómo ayudar a su hijo

Puede ayudar a su hijo a prepararse para una serie del tubo digestivo superior explicándole la prueba con palabras sencillas antes del procedimiento. Puede serle útil explicarle que hacerse una radiografía de tubo digestivo superior es como que te graven en vídeo. 

Puede describirle la sala y el equipo que se usará y tranquilizar a su hijo explicándole que usted estará allí para acompañarlo. Hablar con su hijo sobre el líquido que se tendrá que beber durante la prueba puede ayudar a aliviarle la ansiedad que podría experimentar por tomar el líquido. 

Si tiene alguna pregunta

Si tiene alguna pregunta sobre por qué es necesario hacerle una radiografía del tubo digestivo superior a su hijo, hable con su médico. También puede hablar con el técnico en radiología antes del procedimiento.

Reviewed by: Yamini Durani, MD
Date Reviewed: 00-00-0000

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