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¿Cómo puedo dejar de fumar?

Antes que nada, felicítate. El simple hecho de estar leyendo este artículo es un gran paso para abandonar el tabaco.

Muchas personas no dejan de fumar porque creen que es demasiado difícil y es cierto que para la mayoría de las personas no es sencillo dejar de fumar. Después de todo, la nicotina de los cigarrillos es una droga sumamente adictiva. Pero con el enfoque adecuado, puedes superar las ganas de fumar.

Por dónde empezar

Con frecuencia, los fumadores comienzan a fumar porque sus amigos o sus familiares lo hacen. Pero continúan fumando porque se vuelven adictos a la nicotina, una de las sustancias químicas de los cigarrillos y del tabaco sin humo.

La nicotina es tanto un estimulante como un depresor. Esto significa que aumenta el ritmo cardíaco y hace que las personas estén más alerta. Después, provoca depresión y fatiga. La depresión y la fatiga (y la abstinencia de la nicotina) hacen que una persona necesite fumar para reponerse. Algunos expertos consideran que la nicotina presente en el tabaco es tan adictiva como la cocaína o la heroína.

Pero no te desanimes; millones de personas han dejado de fumar para siempre. Los siguientes consejos pueden ser de ayuda para que tú también lo logres:

Ponlo por escrito. Las personas que desean un cambio suelen tener más éxito cuando ponen sus metas por escrito. Escribe todas las razones por las que quieres dejar de fumar, como el dinero que ahorrarás o la resistencia que adquirirás para practicar deportes. Conserva esa lista en un lugar visible. A medida que se te ocurran, agrega más razones.

Busca apoyo. Las personas tienen más probabilidades de éxito cuando los amigos y los familiares los ayudan. Si no quieres decirle a tu familia que fumas, pídeles a tus amigos que te ayuden a dejar el hábito. Considera hablar con un consejero o con otro adulto en quien confíes. Si te resulta difícil encontrar personas que te den su apoyo (por ejemplo, si tus amigos fuman y no están interesados en dejar de hacerlo), únete a un grupo de apoyo presencial o en línea.

Estrategias que dan resultado

Fija una fecha para dejar de fumar. Escoge la fecha en la que dejarás de fumar. Márcala en tu calendario y diles a tus amigos y familiares (si lo saben) que ese día dejarás de fumar. Piensa en ese día como una línea divisoria entre el fumador que eres y el nuevo y mejorado no fumador en el que te convertirás.

Desecha todos tus cigarrillos (sí todos). Las personas no pueden dejar de fumar si tienen cigarrillos a su alrededor que son una tentación. Por lo tanto, deshazte de todo, incluidos los ceniceros, encendedores y hasta el paquete que tenías reservado para emergencias.

Lava toda tu ropa. Deshazte del olor a cigarrillo lavando tu ropa y haciendo limpiar tus abrigos. Si fumabas en el automóvil, también debes lavarlo.

Piensa en las cosas que te hacen fumar. Probablemente te hayas dado cuenta de que hay momentos en los que tiendes a fumar, como después de las comidas, cuando estás en la casa de tu mejor amigo, mientras tomas café o cuando estás conduciendo. Cualquier situación en la que automáticamente sientas que debes tener un cigarrillo, es un desencadenante. Una vez que hayas descubierto cuáles son tus desencadenantes, pon en práctica estos consejos:

  • Elimina la conexión. Si fumas mientras conduces, consigue que alguien te lleve a la escuela, camina o toma el autobús durante algunas semanas para poder eliminar la conexión. Si normalmente fumas después de comer, haz algo diferente después de las comidas, como salir a caminar o hablar con un amigo.
  • Cambia el lugar. Si tú y tus amigos comen en el automóvil para poder fumar, opta por entrar al restaurante y sentarte en una mesa.
  • Reemplaza los cigarrillos por otra cosa. Puede ser difícil acostumbrarse a no sujetar algo o a no tener un cigarrillo en la boca. Si tienes este problema, prepara bastones de zanahoria, goma de mascar sin azúcar, caramelos de menta, palillos o chupetines.

Manejo de la abstinencia

Prepárate para los síntomas físicos. Si tu cuerpo es adicto a la nicotina, tal vez sufras de abstinencia cuando dejes de fumar. Los síntomas físicos de la abstinencia pueden incluir los siguientes:

  • dolores de cabeza o de estómago
  • mal humor, nervios o depresión
  • falta de energía
  • sequedad de boca o dolor de garganta
  • deseos de comer

Los síntomas de abstinencia de la nicotina pasarán; ten paciencia. Intenta no darte por vencido y dar una pitada porque sencillamente alargarás el período de abstinencia.

Mantente ocupado. Muchas personas descubren que es mejor dejar de fumar un lunes, cuando tienen que ir a la escuela o a trabajar y se mantienen ocupadas. Cuanto más distraído estés, menos probable será que tengas ganas de fumar. Mantenerte activo también es una buena distracción; además te ayuda a controlar tu peso y mantener un buen nivel de energía.

Deja de fumar gradualmente. Algunas personas se dan cuenta de que reducir gradualmente la cantidad de cigarrillos que fuman por día es una manera eficaz para dejar de fumar. Pero esta estrategia no es buena para todos. Tal vez te des cuenta de que en tu caso es mejor "cortar por lo sano" y dejar de fumar de golpe.

Si lo necesitas, considera usar un reemplazo de nicotina. Si te das cuenta de que ninguna de estas estrategias funciona, habla con tu médico acerca de tratamientos, como la goma de mascar, los parches, los inhaladores o los espráis nasales para reemplazar la nicotina. Los espráis y los inhaladores solo se pueden comprar con una receta médica y es importante que consultes al médico antes de comprar un parche o goma de mascar sin receta. Los diferentes tratamientos funcionan de distintas maneras (por ejemplo, el parche es fácil de usar, pero otros tratamientos ofrecen una suba más rápida de nicotina). Tu médico te puede ayudar a encontrar la solución más adecuada para ti.

Todos tenemos un desliz

¡Si tienes un desliz, no te rindas! Los cambios importantes a veces comienzan con pasos en falso. Si eres como muchas otras personas, tal vez puedas dejar de fumar sin problemas durante unas semanas o incluso meses y después, repentinamente, tendrás un deseo tan fuerte que te parecerá que llegó el momento de rendirte. O quizás te encuentres accidentalmente en una de las situaciones que despiertan tus ganas de fumar y cedas a la tentación.

Si tienes un desliz, no significa que hayas fracasado. Simplemente significa que eres humano. He aquí tres formas de volver a empezar:

  1. Piensa en tu desliz como un error. Presta atención al momento y el motivo por el que ocurrió y supéralo.
  2. ¿Te convertiste en un fumador empedernido después de un solo cigarrillo? Probablemente no. Ocurrió gradualmente, con el paso del tiempo. Ten en cuenta que un cigarrillo no te convirtió en fumador; por lo tanto, fumar un cigarrillo (o incluso dos o tres) después de haber dejado de fumar no te convierte nuevamente en fumador.
  3. Recuerda por qué dejaste de fumar y lo bien que lo has hecho o recurre a alguien de tu grupo de apoyo, tu familia o tus amigos para que te lo recuerde.

Prémiate. Dejar de fumar no es fácil. ¡Date a ti mismo un merecido premio! Guarda el dinero que solías gastar en cigarrillos. Una vez que hayas estado sin fumar durante una semana, dos semanas o un mes, date un gusto, como una tarjeta de obsequio, una película o ropa. Celebra cada año que pases sin fumar. Te lo mereces.

Reviewed by: Elana Pearl Ben-Joseph, MD
Date Reviewed: 10-06-2016

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