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Alergias alimentarias

¿Qué son las alergias alimentarias? 

La leche, los huevos la soja, el trigo, los frutos secos, los cacahuetes, el pescado y el marisco se encuentran entre los alimentos que causan más alergias.   

Los niños pequeños que tienen alergias alimentarias las suelen acabar superando con la edad, aunque no siempre es así. Esto depende, en gran medida, de a qué alimento son alérgicos. Hay algunas alergias alimentarias que son más fáciles de superar con la edad que otras. Las alergias al pescado y al marisco suelen aparecer más tarde en la vida de la persona y son más difíciles de superar con el paso del tiempo. 

Las alergias alimentarias pueden causar reacciones graves e incluso mortales. Por eso es importante saber reconocer una reacción alérgica para estar preparado por si ocurriera. 

¿Cuáles son los alérgenos más frecuentes?

Los médicos están diagnosticando cada vez más alergias alimentarias. La gente puede ser alérgica a cualquier alimento, pero los siguientes ocho alérgenos explican la mayoría de las alergias alimentarias:

  1. leche
  2. huevos
  3. cacahuetes
  4. soja
  5. trigo
  6. frutos secos (como las nueces y los anacardos)
  7. pescado
  8. marisco (como las gambas)

¿Cuáles son los signos y los síntomas de las alergias alimentarias?   

En las alergias alimentarias, el cuerpo responde como si un alimento en particular fuera perjudicial. Consecuentemente, el sistema inmunitario (que normalmente lucha contra las infecciones y las enfermedades) crea anticuerpos para que luchen contra el alérgeno alimentario. 

Cada vez que una persona come (o, en algunos casos, manipula o inspira) ese alimento, su cuerpo libera sustancias químicas como la histamina. Estas sustancias desencadenan síntomas alérgicos, entre los que se incluyen los siguientes:  

  • resuello o respiración sibilante (hacer "pitos" al respirar)
  • dificultades para respirar
  • tos
  • ronquera
  • opresión de garganta
  • dolor abdominal 
  • vómitos
  • diarrea
  • ojos hinchados, llorosos y que pican
  • urticaria
  • granos rojos
  • inflamación
  • una bajada de la tensión arterial que causa sensación de desfallecimiento o pérdida de la conciencia (desmayo) 

La gente suele confundir las alergias alimentarias con la intolerancia alimentaria porque tienen síntomas similares.  Los síntomas de la intolerancia alimentaria abarcan los eructos, la indigestión, los gases (o flatulencias), las heces blandas, el dolor de cabeza, el nerviosismo o la sensación de estar ruborizado.  Pero la intolerancia alimentaria: 

  • no afecta al sistema inmunitario 
  • puede ocurrir porque una persona no es capaz de digerir una sustancia, como la lactosa 
  • puede ser desagradable pero solo es peligrosa en casos muy excepcionales 

¿Qué ocurre en las reacciones alérgicas a alimentos? 

La mayoría de las reacciones alérgicas ocurren al poco tiempo de comer un alimento en concreto. Pero cada persona es diferente. Por lo tanto, aunque dos personas sean alérgicas a los cacahuetes, sus reacciones alérgicas pueden diferir entre sí. Y hasta la misma persona puede presentar reacciones alérgicas diferentes al mismo alimento, dependiendo de factores como la cantidad de alimento a la que se haya expuesto.

Las reacciones pueden:

  • ser muy leves y afectar solo a una parte del cuerpo, como la urticaria en la piel 
  • ser más graves y afectar a más de una parte del cuerpo
  • ocurrir al cabo de pocos minutos o hasta 2 horas después de entrar en contacto con el alimento

Las reacciones alérgicas pueden afectar a cualquiera de las siguientes áreas del cuerpo: 

  1. la piel: granos o ronchas de color rojo que pican (urticaria); eccema; enrojecimiento e inflamación de la cara o de las extremidades;  picor e inflamación de labios, lengua o boca (las reacciones en la piel son el tipo más frecuente de reacción alérgica) 
  2. el tubo digestivo: dolor abdominal, náuseas, vómitos o diarrea
  3. el sistema respiratorio: el moqueo nasal o la nariz tapada, los estornudos, la tos, la respiración sibilante (hacer "pitos" al respirar) o la falta de aliento   
  4. el sistema cardiovascular: sensación de mareo o desmayo 

A veces, la alergia puede causar una reacción grave llamada anafilaxia, incluso aunque la reacción inmediatamente anterior haya sido leve. La anafilaxia puede empezar con algunos de los síntomas propios de una reacción alérgica menos grave, pero los síntomas pueden empeorar rápidamente. La persona puede tener dificultades para respirar o llegarse a desmayar. En una anafilaxia participa más de una parte del cuerpo. Y, si no se trata, puede ser de riesgo vital.

¿Cómo se diagnostican las alergias alimentarias? 

Tu médico estudiará si tienes alguna afección que te podría estar provocando los síntomas que presentas. Por ejemplo, si tienes diarrea después de beber leche, tu médico analizará si la intolerancia a la lactosa  podría ser la causa de tus síntomas en vez de una alergia alimentaria. Otra afección cuyos síntomas se pueden parecer a los de las alergias alimentarias es la enfermedad celíaca. Las personas con esta enfermedad no toleran el gluten, una proteína que se encuentra en el trigo y en otros cereales.

Si tu médico cree que tienes una alergia alimentaria, lo más probable es que te vea un alergólogo. El alergólogo te hará preguntas, así como un examen físico (en la que escuchará cómo te suenan los pulmones). También es probable que te haga algunas pruebas que lo ayudarán a diagnosticar tu problema.

La prueba para detectar alergias que se utiliza con más frecuencia es la prueba cutánea. Un médico o enfermero te raspará superficialmente la piel (generalmente en el antebrazo o la espalda) y te pondrá una pequeña cantidad de extracto, luego esperará unos pocos minutos para ver si aparece alguna reacción. Los médicos también hacen otras pruebas, como un análisis de sangre. Los análisis de sangre permiten detectar la presencia de anticuerpos a determinados alimentos en la sangre de la persona.

Si tienes una alergia alimentaria, tu alergólogo trabajará contigo para crear tu plan de tratamiento. También desarrollarán un plan de acción contra la alergia a usar en caso de emergencia; conserva una copia de ese plan en tu centro de estudios para evitar las reacciones alérgicas graves y para guiarte si las llegaras a presentar.

¿Cómo se tratan las alergias alimentarias?

Las alergias alimentarias no se pueden curar, y la única forma real de tratarlas consiste en evitar el alimento en cuestión. Pero los médicos pueden recetar medicamentos para ayudar a reducir los síntomas alérgicos en el caso de que aparezcan, e incluso para salvar la vida de la persona si presentara una reacción alérgica grave.

Los antihistamínicos permiten tratar síntomas aislados, como la urticaria, el moqueo nasal o el dolor abdominal asociados a las reacciones alérgicas.

Si tu médico te diagnostica una alergia grave, es posible que te recete epinefrina, que te podría salvar la vida en caso de anafilaxia. Puesto que es importante que el medicamento entre en el torrente sanguíneo rápidamente, la epinefrina viene en forma de auto-inyectable.

Si tu médico te ha recetado epinefrina, necesitarás llevar el auto-inyectable encima vayas a donde vayas y tener siempre uno a mano en tu casa, tu centro de estudios y los domicilios de los parientes y amigos que más frecuentas.

Entonces, ¿cómo puedes saber cuándo debes utilizar la epinefrina? Aunque tu médico tratará este tema más ampliamente contigo, entre los signos y los síntomas de la anafilaxia, se incluyen los siguientes:

  • ronquera
  • opresión de garganta 
  • inflamación de la boca
  • dificultades para respirar
  • cualquier combinación de dos o más síntomas pertenecientes a dos o más sistemas corporales (piel, corazón, pulmones, etc.), como urticaria sumada a dolor de barriga 
  • cualquier otra combinación de dos o más síntomas que afecten a varias partes del cuerpo 

Si te tienes que poner la inyección de epinefrina (o te la tiene que poner otra persona), llama al teléfono de emergencias (911 en EE.UU.) de inmediato para que una ambulancia te pueda llevar al hospital. Es importante porque, a veces, las personas presentan una segunda ráfaga u oleada de síntomas. El personal médico necesita tener bajo observación a cualquier persona que haya utilizado epinefrina para tratar una reacción alérgica grave por si necesitara tratamiento adicional.

Evitar los alérgenos alimentarios

Si tienes una alergia alimentaria de cualquier tipo, te convertirás en un verdadero experto en la lectura de etiquetas alimentarias.

Los fabricantes de productos alimenticios que se venden en EE.UU. deben informar en las etiquetas si sus productos contienen alguno de los ocho alérgenos alimentarios más frecuentes: leche, huevos, pescado, marisco, frutos secos, cacahuetes, trigo o soja. 

Para obtener más información sobre los alimentos que debes evitar, puedes consultar páginas de internet, como la de la Red de Educación e Investigación sobre Alergias Alimentarias: Food Allergy Research and Education network (FARE, por sus siglas en inglés).

La información de las etiquetas te ayuda mucho para comprar comida envasada, pero, ¿y qué pasa cuándo comes fuera de tu casa? Si tienes una alergia alimentaria, informa al respecto a las personas que te sirvan la comida. La mayoría de las veces, no bastará solo con eso: Pregunta qué contiene cada uno de los platos del menú o del expositor. Si la persona que te atiende no lo sabe, intenta que lo averigüe (preguntándoselo al chef o al cocinero que haya preparado la comida).

También debes ser consciente de la posibilidad de que el alimento al que eres alérgico haya entrado en contacto con otros alimentos que se cortan en las mismas superficies, se preparan con los mismos utensilios, etc. 

Afrontar una alergia alimentaria puede ser duro. Si conoces a alguien que tenga una alergia alimentaria, muéstrale todo tu apoyo y comprensión. Muchas personas con alergias alimentarias se pueden sentir raras y rechazadas. Y si eres tú quien tiene una alergia alimentaria, cuéntaselo a tus amigos. Lo más probable es que te comprendan y que te echen una mano.

Reviewed by: Stephen F. Dinetz, MD
Date Reviewed: 10-08-2018

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