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Síndrome metabólico

Acerca del síndrome metabólico

El síndrome metabólico describe un grupo de factores de riesgo que hacen que los niños tengan altas probabilidades de desarrollar enfermedad cardíaca y diabetes tipo 2.

Los niños con síndrome metabólico tienen al menos tres de estos factores de riesgo:

  • excesiva grasa abdominal
  • presión arterial elevada (hipertensión)
  • niveles anormales de grasa (lípidos) en la sangre, incluidos el colesterol y los triglicéridos
  • hiperglucemia (azúcar en sangre elevada)

El síndrome metabólico es una señal de advertencia temprana

Es posible que lo sorprenda saber que estos son problemas que los niños pueden tener. Después de todo, la hipertensión y el colesterol elevado suelen ser cosas de las que se quejan las personas mayores.

Pero esto ya no es así. Debido a la creciente epidemia de obesidad entre los jóvenes, tanto los niños como los adolescentes están teniendo estas afecciones y las están teniendo a edades más tempranas que antes. Algunos cálculos indican que aproximadamente 1 de cada 10 adolescentes (y más de un tercio de los adolescentes obesos) tienen síndrome metabólico. Un estudio de 375 niños de segundo y tercer grado determinó que el 5 % tenía síndrome metabólico y el 45 % tenían uno o dos factores de riesgo de padecerlo.

Esto es algo que los padres deben conocer, en especial porque pueden tomar medidas para reducir las probabilidades de que sus hijos desarrollen el síndrome metabólico o los factores de riesgo que lo provocan.

¿Cuáles son las causas del síndrome metabólico?

El síndrome metabólico (también denominado "síndrome dismetabólico" o "síndrome X") se debe a los mismos problemas que provocan la diabetes tipo 2 y la enfermedad cardíaca. Por lo tanto, las dietas con muchas calorías y pocos nutrientes, y el consumo de grandes cantidades de comidas rápidas y bebidas azucaradas pueden poner a los niños en una situación de riesgo.

Sentarse frente a una pantalla y no hacer suficiente ejercicio físico (o nada de ejercicio físico) también puede incrementar las probabilidades de que un niño desarrolle factores como la obesidad, bajo nivel de colesterol HDL ("bueno"), hipertensión y niveles elevados de azúcar en la sangre, que son las cosas que definen el síndrome metabólico.

Los riesgos parecen ser más elevados cerca de la pubertad. Esto puede deberse a que la grasa corporal, la hipertensión arterial y los lípidos se ven afectados por las hormonas que provocan muchos de los cambios que ocurren en la pubertad.

Los niños con antecedentes familiares de enfermedad cardíaca o diabetes tienen un mayor riesgo de sufrir síndrome metabólico. Pero, al igual que ocurre con muchas cosas de la vida, los hábitos del estilo de vida que adopta un niño pueden marcar el rumbo para bien o para mal. Por lo tanto, los niños activos, con buen estado físico y que comen muchas frutas y verduras pueden reducir de forma drástica las probabilidades de desarrollar el síndrome metabólico (aun cuando un pariente cercano ya lo padezca).

¿Qué problemas pueden ocurrir?

Con frecuencia, el síndrome metabólico en sí mismo no tiene síntomas evidentes al principio. Pero cuando se permite que los factores de riesgo se acumulen durante mucho tiempo, pueden comenzar a darse grandes cambios en el organismo. Entre ellos, se incluyen los siguientes:

  • Arteriosclerosis. Ocurre cuando el colesterol comienza a acumularse en las paredes de las arterias o las endurece, lo que provoca obstrucciones que pueden causar presión elevada, infartos de corazón y accidentes cerebro-vasculares.
  • Problemas renales. Los riñones tienen menor capacidad de filtrar toxinas de la sangre, lo cual también puede aumentar el riesgo de presión elevada, infarto de corazón y accidentes cerebro-vasculares.
  • Resistencia a la insulina. Esto ocurre cuando las células del organismo no responden normalmente a la insulina (la hormona que ayuda a regular el azúcar en la sangre) y puede elevar los niveles de azúcar en sangre y provocar diabetes.
  • Síndrome de ovario poliquístico. Este trastorno, que posiblemente está relacionado con la resistencia a la insulina, provoca la liberación de hormonas masculinas adicionales por parte de los ovarios, lo cual puede causar un sangrado menstrual excesivo, crecimiento excesivo de vello, acné y problemas de fertilidad. Se asocia a un mayor riesgo de obesidad, hipertensión y, en el largo plazo, diabetes, enfermedad cardíaca y cáncer.
  • Acantosis nigricans. Un trastorno de la piel que provoca manchas gruesas y oscuras en la piel del cuello, las axilas, la ingle, entre los dedos o en los hombros y las rodillas.

¿Cómo se diagnostica el síndrome metabólico?

Para recibir un diagnóstico de síndrome metabólico, un niño debe tener al menos tres de los cuatro factores de riesgo. Los factores de riesgo más comunes en los adolescentes son la hipertensión y el colesterol anormal. Aun cuando solo haya un factor de riesgo presente, el médico probablemente comprobará qué ocurre con los demás. Esto es especialmente cierto si un niño tiene sobrepeso, un integrante de su familia tiene diabetes tipo 2 o tiene acantosis nigricans.

Estos estudios y análisis pueden ayudar a los médicos a diagnosticar el síndrome metabólico:

  • Índice de masa corporal (IMC) y medida de la cintura. Al calcular el IMC de una persona y controlar el exceso de peso en la cintura, los médicos pueden determinar si es posible que estos problemas lleguen a tener un efecto nocivo sobre la salud. Si la medición de la cintura se encuentra en el percentil 90 o más arriba, se considerará un factor de riesgo.
  • Presión arterial. La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra las paredes del vaso sanguíneo cuando el corazón bombea sangre. Cuando esta fuerza se encuentra en el percentil 90 o por encima de él para un niño de su edad y sexo, se considera un factor de riesgo.
  • Análisis de sangre, como los siguientes:
    • Perfil lipídico. Este análisis mide los niveles de grasas en la sangre. Los niveles bajos de colesterol bueno (HDL) y los niveles elevados de colesterol malo (LDL) o triglicéridos se consideran un factor de riesgo.
    • Glucosa en ayunas. El análisis de glucosa en sangre en ayunas mide la cantidad de glucosa presente en la sangre después de 8 horas de ayuno. Después de varias horas sin comer, la glucosa en sangre de una persona saludable no debería superar un cierto nivel. Si el nivel de glucosa es superior, podría ser un factor de riesgo.
    • Insulina. El análisis de insulina en la sangre también se puede realizar en algunos casos como parte de un chequeo para comprobar si hay resistencia a la insulina.

A medida que el cuerpo de un niño crece y cambia, los números que se consideran normales para estos análisis varían. Para estandarizar parte de esta información, los médicos usan gráficos especiales en los que marcan en qué lugar se encuentran los valores de los niños según su edad, sexo, peso y altura. Esto también ayuda a hacer un seguimiento del niño a lo largo del tiempo.

Tratamiento de los factores de riesgo

Si a su hijo le diagnostican síndrome metabólico, esto no necesariamente significa que desarrollará una enfermedad cardíaca o diabetes. Pero los riesgos son mayores, en especial si no se mejoran o eliminan los factores de riesgo.

En algunos niños, tal vez sea suficiente un cambio en el estilo de vida para reducir el riesgo de sufrir una enfermedad grave. El médico puede recomendar:

  • Bajar algunas libras. Si su hijo tiene sobrepeso, incluso una pérdida moderada de peso puede reportarle grandes beneficios para la presión arterial, los valores de lípidos en sangre y la capacidad del organismo para usar la insulina.
  • Hacer más ejercicio físico. Si se toman solo una de las horas que pasan frente a la pantalla todos los días y la dedican a hacer algo que haga fluir su sangre, los niños pueden mejorar enormemente su presión arterial, el nivel de colesterol y la sensibilidad a los efectos de la insulina.
  • Comer sabiendo lo que es bueno para el cuerpo. Los niños que aprenden a ver la comida como un combustible y no como una compensación emocional pueden comenzar a tomar mejores decisiones a la hora de comer; por ejemplo, seleccionar carbohidratos complejos en lugar de carbohidratos simples (pan integral en lugar de pan blanco, arroz integral en lugar de arroz blanco); comer más fibras con frijoles, frutas y verduras; escoger grasas "saludables", como aceite de oliva y frutos secos; y evitar ingerir demasiadas calorías vacías provenientes de los refrescos y los dulces.
  • Suplementos de fibra. Si es posible que su hijo no esté recibiendo suficiente fibra a través de los alimentos, un suplemento de fibras puede ayudar a mejorar los niveles de colesterol en la sangre.
  • No fumar. ¡Esto es obvio! Fumar es lo peor que una persona les puede hacer a su corazón y sus pulmones. Ya sea solo o combinado con los factores de riesgo del síndrome metabólico, el tabaco incrementa enormemente el riesgo de enfermedades cardíacas.

Cuando los cambios en el estilo de vida no son suficientes, es posible que se le receten medicamentos a un niño para tratar los factores de riesgo individuales. Por lo tanto, los niños que tienen hipertensión tal vez reciban medicamentos antihipertensivos. Otros, que tienen colesterol LDL elevado, quizás reciban estatinas u otros fármacos que reducen el nivel de lípidos. Los niños con niveles elevados de azúcar en sangre o que están a un paso de desarrollar diabetes, probablemente reciban medicamentos para disminuir la resistencia a la insulina.

Si bien en los Estados Unidos la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) aún no ha aprobado la cirugía bariátrica para la reducción del peso en los niños, algunos adolescentes sumamente obesos o quienes son obesos y han desarrollado enfermedad cardíaca o diabetes pueden ser candidatos para ser sometidos a este procedimiento.

Cambio de rumbo

Los niños y adolescentes pueden afectar de forma positiva muchos resultados de su salud. Comer bien y mantenerse activo son dos maneras de ayudar a asegurar un futuro más saludable.

Por supuesto, es más fácil para los niños hacer mejores elecciones si ven que sus padres hacen lo mismo. Por eso, haga un plan para ayudar a toda la familia a optar por un nuevo camino, más saludable. Nunca es tarde para comenzar.

Reviewed by: Steven Dowshen, MD
Date Reviewed: 10-02-2018

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