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Hernias epigástricas

¿Qué es una hernia epigástrica?

Una hernia epigástrica es una parte del intestino que empuja hacia el exterior a través de los músculos abdominales entre el ombligo y el pecho.

Muchas de ellas, son de tamaño reducido, no causan síntomas y no necesitan tratamiento. Las hernias de mayor tamaño y que causan síntomas no se curan por sí solas, pero se pueden corregir operándolas.

¿Cuáles son las causas de las hernias epigástricas?

Una hernia ocurre cuando una parte del intestino atraviesa la pared muscular que se supone debería mantener los intestinos en su sitio. Las hernias epigástricas aparecen cerca del centro del abdomen (vientre), entre la base del esternón (el hueso que hay en el centro del pecho) y el ombligo. Esta área se llama epigastrio.

Las hernias epigástricas ocurren debido a problemas en el lugar donde los músculos abdominales de ambos lados se unen entre sí. Esto permite que tejido graso empuje hacia afuera a través de los músculos, causando dolor y un pequeño bulto.

Los bebés pueden nacer con este problema, o este puede ocurrir más adelante debido a la debilidad de los músculos abdominales o una distensión en la pared abdominal.

¿Quién puede desarrollar una hernia epigástrica?

Aproximadamente el 75% de las hernias epigástricas afectan a personas de sexo masculino.

¿Cuáles son los signos y los síntomas de las hernias epigástricas?

La mayoría de las hernias epigástricas no causan síntomas. Cuando los causan, un niño puede tener:

  • un pequeño bultito o hinchazón más arriba del ombligo
  • molestias o dolor

El dolor puede empeorar cuando el niño se pone de pie, estornuda, tose o se esfuerza para ir de vientre.

¿Cómo se diagnostican las hernias epigástricas?

Los médicos pueden diagnosticar una hernia epigástrica haciendo una exploración que permita detectar un bultito y preguntando por los síntomas del niño, como el dolor.

¿Cómo se tratan las hernias epigástricas?

Las hernias epigástricas no desaparecen si no se tratan. Por lo tanto, los médicos las pueden reparar operándolas si están causando síntomas.

Para operarlas, los médicos:

  • Administrarán anestesia al niño para que se quede dormido a lo largo de todo el procedimiento y no sienta ningún dolor.
  • Harán una pequeña incisión (corte) en la piel.
  • Extraerán el tejido graso que se proyecta hacia fuera a través de la hernia o lo empujarán hacia el interior del abdomen.
  • Cerrarán el orifico o el punto débil en el músculo usando puntos.
  • Cerrarán la herida con puntos de sutura absorbibles debajo la piel y tiras adhesivas sobre la misma. Las tiras adhesivas se desprenderán por sí solas al cabo de 1–2 semanas.

¿Qué ocurre después de la operación?

La mayoría de los niños vuelven a casa pocas horas después de que los operen. Cosas a tener en cuenta:

  • Su hijo se deberá dar baños de esponja durante la próxima semana en vez de ducharse o bañarse.
  • Es posible que a su hijo se le hinche y se le amorate el área cercana a la herida. Aplique compresas frías (una toallita sumergida en agua fría o una bolsa de hielo) sobre el área operada para reducir la inflamación. Envuélvala en una toalla para proteger la piel.
  • Los niños pueden comer con normalidad y volver a practicar sus actividades habituales en cuanto se sientan capaces de llevarlas a cabo, generalmente al cabo de unos pocos días. Deberán evitar la gimnasia y el deporte durante varias semanas.
  • Algunos niños tienen estreñimiento (dificultades para ir de vientre) después de operarse. Si ese fuera el caso de su hijo, ofrézcale abundantes líquidos, como agua o jugo de ciruela, de pera o de manzana. Sírvale verduras y frutas ricas en fibra, como peras, fresas y boniatos. Evite el queso, el plátano y el arroz blanco.
  • Su hijo no debe hacer deporte, trepar ni cargar pesos superiores a las 10 libras (en torno a 4,5 kilos) hasta que el cirujano le dé el visto bueno.
  • Dele el medicamento que le recete su médico o que sea de venta sin receta médica siguiendo al pie de la letra las instrucciones que lo acompañan.

¿Cuándo debería llamar al médico?

Llame al médico de su hijo si lo han operado y:

  • tiene fiebre de 101,5 °F (38,6 °C) o superior durante más de 24 horas
  • la zona de la cicatriz se le pone roja y el enrojecimiento se le va extendiendo
  • la zona operada le sangra, se le hincha y/o le supura la zona operada
  • le duele mucho y durante mucho tiempo seguido
  • su hijo no puede orinar 8–12 horas después de operarse
  • está vomitando
  • hay otras cosas que le preocupan

Reviewed by: Loren Berman, MD
Date Reviewed: 01-10-2019

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