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Cirugías y procedimientos: Yesos y férulas

Uno de los riesgos comunes en la infancia son las fracturas de huesos. Y si bien la fractura de un hueso ocurre en una fracción de segundos al caer de una trepadora o sufrir una embestida durante un partido de fútbol, el proceso de curación suele demorar bastante más.

En la mayoría de los casos, los niños que se rompen un hueso deben llevar un yeso para mantenerlo inmóvil mientras se cura. Según la edad del paciente y del tipo de fractura, el yeso se deja colocado durante sólo 4 semanas o durante 10 semanas.

Algunos niños se sienten importantes una vez que tienen el yeso, pero la colocación en sí misma puede provocar miedo, especialmente si el niño está dolorido.

Parte del temor se puede aliviar si uno sabe lo que ocurre en la sala de emergencias o la sala de yesos. La buena noticia es que si bien la fractura puede doler y el yeso o la férula pueden resultar incómodos, la mayoría de los niños se recuperan sin ningún inconveniente.

Acerca de los huesos

informacion utilEl esqueleto humano está formado por 206 huesos que comienzan a desarrollarse antes de nuestro nacimiento. En las etapas iniciales, el esqueleto está formado por cartílago flexible, pero en pocas semanas comienza el proceso de osificación. Durante la osificación, el cartílago es reemplazado por depósitos duros de fosfato de calcio y colágeno, los dos componentes principales de los huesos. Este proceso se completa en aproximadamente 20 años.

Además, los huesos de los niños y los adolescentes tienen "zonas de crecimiento" que reciben el nombre de "placas de crecimiento". Estas placas están conformadas por columnas de células de cartílago que se multiplican, aumentan su longitud y, más tarde, se convierten en hueso mineralizado duro. Las placas de crecimiento están ubicadas en los extremos de los huesos de los niños.

Como los huesos de los niños son relativamente blandos y flexibles, suelen absorber los impactos mejor que los huesos de los adultos. Sin embargo, con fuerza suficiente, es posible que se fracturen.

Afortunadamente, los huesos de los niños también se curan naturalmente. Los huesos producen nuevas células en el lugar de la fractura y pequeños vasos sanguíneos que ayudan a cerrar la fractura hasta que queda prácticamente como nueva. Este proceso de reparación es especialmente rápido en los niños.

Tipos de fracturas

Como los huesos de los niños son más blandos y tienen mayor tendencia a arquearse que a partirse, las fracturas incompletas (fracturas que atraviesan parcialmente el hueso) son más comunes en los niños.

Entre los tipos de fracturas incompletas se encuentran los siguientes:

  • fracturas en rodete: un lado del hueso se arquea y forma una pequeña protuberancia, sin romper el otro lado
  • fracturas en tallo verde: una fractura parcial en la cual un lado del hueso se fractura y el otro lado se arquea (algo similar a lo que ocurre cuando uno trata de quebrar una rama verde)

Las fracturas completas son las que se extienden totalmente a través del hueso. Los tipos de fracturas completas incluyen los siguientes:

  • fractura cerrada: el hueso roto no rompe la piel
  • fractura abierta (o expuesta): el extremo del hueso roto asoma por la piel
  • fracturas no desplazadas: los fragmentos óseos a cada lado de la fractura conservan la forma del hueso
  • fracturas desplazadas: los fragmentos que se encuentran a cada lado de la fractura no están alineados (lo cual puede obligar a realizar un procedimiento en la sala de emergencias o una cirugía para asegurarse de alinear correctamente lo huesos antes de colocar el yeso)
  • fractura simple: el hueso se rompe en un solo lugar
  • fractura segmentada: el hueso está roto en dos o más lugares
  • fractura polifragmentaria: el hueso está roto en más de dos lugares o está aplastado

Las fracturas de la placa del crecimiento se presentan en niños hasta que llegan a la etapa final de la adolescencia. En ese momento, las placas de crecimiento se cierran y no pueden sufrir fracturas. Las fracturas de las placas de crecimiento van de leves a graves y requieren tratamiento de un ortopedista.

Antes del procedimiento

Si bien es posible que el médico pueda determinar si un hueso está roto con sólo mirar la zona de la lesión, solicitará una radiografía para confirmar la fractura y determinar exactamente de qué tipo de fractura se trata.

Su hijo será llevado a la sala de rayos y se le pedirá que se quede quieto mientras una cámara especial toma imágenes de los huesos en la zona lesionada. Como la exposición a la radiación puede ser nociva para los fetos en desarrollo, sólo podrá permanecer con su hijo si no está embarazada.

Si su hijo le teme a las máquinas, su compañía puede ayudarlo a permanecer quieto. En algunos casos, es posible que sea necesario sujetar al niño para obtener una imagen clara y nítida. Si su hijo coopera, el proceso sólo lleva unos minutos.

La mayoría de las fracturas se ven fácilmente en una radiografía. Sin embargo, las fracturas de la placa de crecimiento no siempre aparecen en una radiografía. Si se cree que es posible que exista una fractura de este tipo, el médico recomendará el tratamiento aun cuando la radiografía no confirme la lesión.

Durante el procedimiento

¿Qué es una férula?

Las férulas suelen ser el primer paso de tratamiento que se utiliza cuando un médico determina que un niño tiene una fractura. A diferencia de un yeso, que rodea totalmente al hueso lesionado, las férulas sólo son duras en uno o dos lados. Las férulas ofrecen soporte y estabilización en la lesión, lo cual reduce el movimiento de la zona afectada y el dolor del niño. Las férulas también reducen el riesgo de lesiones posteriores y permiten que la zona se hinche, algo que los yesos no pueden hacer.

Las férulas se suelen colocar en la sala de emergencias y se utilizan hasta el momento de colocar el yeso.

Para algunas lesiones, generalmente las que no son fracturas, lo único que se necesita es una férula para estabilizar la zona durante el proceso de curación.

Colocación de una férula

Las férulas pueden estar formadas por tres o cuatro capas:

  1. La primera capa, que es opcional, es una media de algodón que tiene la finalidad de proteger la piel y hacer que la férula resulte más cómoda.
  2. La segunda capa es un material blando de algodón que proporciona amortiguación.
  3. La tercera capa está hecha de yeso o, con mayor frecuencia, fibra de vidrio.
  4. La última capa suele ser una venda elástica, que se enrolla alrededor de la férula y mantiene todo en su lugar.

Si el tratamiento de su hijo se realiza con una férula es importante seguir las instrucciones del médico por completo. Aun cuando la férula se sujete en el lugar con una simple venda, no debe intentar quitarla ni volver a envolverla, aunque su hijo esté incómodo. Sólo un médico o un técnico en ortopedia debe ajustar la férula.

¿Qué es un yeso?

Si bien algunos tipos de lesiones se curan con una férula, la mayoría de las fracturas requieren un yeso. Un yeso es, básicamente, una gran venda dura que mantiene el hueso inmóvil durante el proceso de curación. Suele estar formado por dos capas: una capa blanda de amortiguación que se apoya contra la piel y una capa externa dura que protege el hueso.

La capa interna casi siempre está hecha de algodón, pero en algunos casos, los yesos pueden contar con una capa especial impermeable. La capa externa dura se hace con fibra de vidrio o yeso:

  • La fibra de vidrio, un plástico que se puede moldear, es el material utilizado con más frecuencia para los yesos. Los yesos que tienen una textura especial o color son de fibra de vidrio.
  • El yeso es un polvo blanco y pesado que forma una pasta espesa que se endurece al ser mezclada con agua. Si el yeso se moja puede no actuar correctamente e incluso se puede deformar.

La fibra de vidrio dura más que el yeso, es más liviana y permite tomar radiografías para ver el proceso de curación con más facilidad que el yeso.

Los yesos suelen ser colocados por traumatólogos u ortopedistas, médicos que se especializan en el cuidado de los huesos, una vez que ha cedido la hinchazón. Sin embargo, en algunos casos, los médicos de la sala de emergencias, los asistentes, los técnicos ortopédicos o los enfermeros son quienes colocan los yesos.

Tipos de yeso

Existen muchos tipos de yesos, para todos los tipos de fracturas. Si su hijo sufre una fractura, es posible que haya un yeso específico para tratarla.

Los yesos más comunes son los siguientes:

  • yesos cortos para el brazo: se colocan desde los nudillos hasta debajo del codo. Estos tipos de yeso se utilizan para fracturas del brazo y la muñeca, y después de algunas cirugías.
  • yesos largos para el brazo: van desde el antebrazo hasta los nudillos. Estos yesos se suelen utilizar para fracturas de codo o del antebrazo, pero también se pueden utilizar para fracturas del brazo.
  • yesos cortos para la pierna o botas: se extienden desde debajo de la rodilla hasta la parte inferior del pie. Se suelen utilizar para fracturas de tobillo o de la parte inferior de la pierna, o después de algunas cirugías.
  • yesos largos para la pierna: se aplican desde el muslo hasta encima del pie. Estos yesos se utilizan para curar fracturas o quebraduras de la rodilla, la parte inferior de la pierna o el tobillo.
  • yesos tipo espica de cadera: que van desde el tórax hasta las rodillas y se utilizan para mantener los músculos y tendones de la cadera en su lugar después de una cirugía

Acomodar el hueso

En el caso de las fracturas desplazadas (donde los fragmentos que se encuentran a cada lado de la fractura están desalineados), es necesario acomodar o realinear el hueso antes de colocar el yeso para que se cure en una posición más recta.

Cuando el médico puede enderezar los huesos desde el exterior de la herida, el procedimiento recibe el nombre de "reducción cerrada". Durante una reducción cerrada, se aplica presión para volver a colocar los fragmentos de hueso en su lugar. Si es necesario realizar una reducción cerrada, se suelen administrar sedantes o analgésicos por vía intravenosa en el brazo del niño.

Si la fractura es compleja y más grave, es posible que sea necesario realizar una reducción abierta. La reducción abierta es un procedimiento quirúrgico en el cual se realiza una incisión sobre la piel y se colocan placas y tornillos metálicos en los fragmentos de hueso para estabilizar mejor la fractura mientras se cura. Este procedimiento se realiza con anestesia total.

Colocación de un yeso

Colocar un yeso es un proceso relativamente sencillo. Primero, la zona lesionada se envuelve con varias capas de algodón suave. A continuación, el médico envuelve el yeso o la fibra de vidrio alrededor de la primera capa blanda. La capa externa está húmeda pero se secará hasta formar una cubierta protectora dura. Los médicos suelen realizar pequeños cortes a los lados del yeso para que quede espacio en caso de haber una hinchazón.

Después del procedimiento

Los primeros días con un yeso seguramente serán los más difíciles, tanto para su hijo como para usted. Es probable que la zona que rodea la fractura esté hinchada y dolorida. El médico le recomendará que tome acetaminofeno o ibuprofeno para ayudar a aliviar el dolor.

Es probable que el médico también recomiende lo siguiente:

  • poner la extremidad en alto: utilice un elemento blando, como una almohada, para elevar el brazo o la pierna lesionados por encima del nivel del corazón a fin de reducir la hinchazón.
  • hielo: coloque hielo en una bolsa plástica y después coloque la bolsa sobre la zona lesionada.

Si el yeso o la férula se encuentran en el brazo, el enfermero o técnico le dará un cabestrillo para ayudar a su hijo a sostenerlo. Los cabestrillos están hechos de tela y una banda que se sujeta por detrás del cuello y actúa como una manga especial que mantiene el brazo cómodamente en su lugar. Los niños con una pierna fracturada y que sean lo suficientemente maduros seguramente recibirán muletas para facilitar su traslado.

En algunos casos, se puede recurrir a una "bota con taco" (un yeso para la pierna o el pie con un dispositivo especial colocado en el talón para poder caminar). No obstante, su hijo no podrá caminar hasta tanto no esté seco.

Consejos para el cuidado de los yesos

Para que los huesos se curen correctamente, es necesario seguir algunos pasos para asegurarse de que el yeso pueda cumplir con su función. Estos consejos lo ayudarán a asegurarse de que el yeso de su hijo permanezca en buen estado:

  • Conserve los yesos no impermeables secos. Muchos yesos y férulas no son impermeables; por lo tanto, es muy importante conservarlos secos. El médico le indicará que lo cubra con una bolsa plástica o una manga impermeable especial para tomar duchas o baños. Si el yeso o la férula de su hijo no es impermeable y se moja, es posible que pierda su resistencia y ya no sea capaz de conservar el hueso lesionado en su lugar. El relleno de algodón húmedo también puede provocar irritaciones cutáneas o infecciones dentro del yeso. Si el yeso o la férula de su hijo se moja, comuníquese inmediatamente con el médico.
  • Mantenga las sustancias o los objetos extraños alejados. En algún momento, la piel que se encuentra dentro del yeso comenzará a picar. Evite que su hijo inserte objetos dentro del yeso para aliviar la picazón. Podría rasparse la piel y provocarse una infección. Tampoco debe colocar talco para bebé, cremas o aceites en el interior del yeso.
  • Verifique que no esté rajado. Asegúrese de revisar periódicamente el yeso para verificar que no tenga rajaduras, quebraduras, desgarros ni partes blandas. Si detecta alguno de estos problemas, debe consultarlo con su médico.
  • No modifique el yeso. Si bien es aceptable que los amigos y la familia decoren y firmen el yeso, no debe retirar el revestimiento interno de algodón ni quitar partes del yeso.

Riesgos y complicaciones

Cuando los yesos y las férulas se colocan correctamente y se siguen las instrucciones de cuidado, es poco frecuente que surjan complicaciones. En algunos casos, pueden aparecer ampollas si el yeso o la férula no están bien ajustados y rozan la piel. A veces, las ampollas se pueden infectar. Los yesos o férulas ajustados pueden hacer que los dedos se vuelvan azulados. Esto puede resolverse arreglando el yeso o la férula.

Cuándo llamar al médico

Es importante que sepa darse cuenta de que las fracturas de su hijo requieren atención médica especial. Comuníquese con el médico si detecta alguno de los siguientes síntomas:

  • mayor dolor que no se alivia con hielo, elevación de la extremidad o analgésicos
  • compresión excesiva que provoca el adormecimiento de la mano o el pie
  • dedos azulados, blancos o violáceos
  • pérdida de movimiento en los dedos
  • aparición de una ampolla dentro del yeso
  • cualquier olor o drenaje inusual proveniente del interior del yeso
  • una rotura en el yeso o una férula floja
  • la piel que rodea el yeso se vuelve roja o queda en carne viva
  • fiebre

Afortunadamente, la mayoría de los problemas se pueden corregir si se detectan a tiempo.

Quitar el yeso

Una vez que se ha curado el hueso, se quita el yeso con una pequeña sierra eléctrica. Si bien su hijo puede sentir temor al escuchar o ver la sierra, el proceso es muy rápido e indoloro. La cuchilla de la sierra no está afilada; tiene bordes romos y redondeados que vibran hacia arriba y hacia abajo. Esta vibración es lo suficientemente intensa como para romper la fibra de vidrio o el yeso, pero no le provocará ningún daño a la piel de su hijo. No intente quitar el yeso usted mismo.

Una vez que se ha retirado el yeso, su hijo verá y sentirá la zona lesionada diferente. La piel estará pálida, seca o resquebrajada; el pelo estará más oscuro y los músculos de la zona se verán más pequeños o delgados. Todo esto es temporal. Con el tiempo y con algunos ejercicios especiales que le recomendará el médico o el fisioterapeuta, el hueso y los músculos que lo rodean volverán a estar en perfecto estado.

Reviewed by: Kate M. Cronan, MD
Date Reviewed: 14-10-2008