Lesiones del ligamento lateral interno (LLI)

Lesiones del ligamento lateral interno (LLI)

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(Medial Collateral Ligament (MCL) Injuries)

Sobre las lesiones de rodilla

Las lesiones de rodilla son comunes en los niños, sobre todo en los que hacen deporte, y un esguince del ligamento lateral interno medio (LLI) — un ligamento que ayuda a mantener la estabilidad de la rodilla — es un tipo común de lesión de rodilla.

Los niños que realizan deportes de contacto, como el fútbol o el rugby, tienen más probabilidades de lesionarse el LLI. Las lesiones ocurren cuando se golpea la parte externa de la rodilla, haciendo que se doble de manera no natural hacia el interior (hacia la otra rodilla). Esto crea tensión en el LLI, una estructura con forma de banda parecida a una cuerda, que provoca su estiramiento o rotura.

Los niños que tienen un esguince parcial o total del LLI pueden presentar inflamación y dolor en las 24 horas siguientes a haberse lesionado. Afortunadamente, esta lesión puede curarse sola haciendo reposo durante 1 a 6 semanas.

La mayoría de los niños necesitan fisioterapia ("fisio") o rehabilitación para ayudar a que la articulación recupere la fuerza.

Qué función tiene el LLI

El LLI es uno de los cuatro ligamentos principales de la articulación de la rodilla que conectan la espinilla (tibia) con el hueso del muslo (fémur). Se encuentra en el lado de la rodilla más cercano a la otra rodilla. Uno de los extremos del ligamento está unido al fémur, mientras que el otro extremo está unido a la tibia.

Junto con el ligamento lateral externo (LLE), que se encuentra en el mismo lugar pero en el exterior de la rodilla, el LLI ayuda a evitar la hiperextensión lateral de la rodilla.

Lesiones del ligamento lateral interno (LLI)

Signos y síntomas

Los niños que se hacen un esguince total o parcial del LLI pueden presentar o no síntomas, según la gravedad de la lesión.

El dolor y la inflamación pueden ser muy intensos al principio, y algunos niños (con lesiones más graves) experimentarán también cierta inestabilidad al andar, sentirán que se tambalean o no podrán apoyar el peso sobre la rodilla afectada.

Muchos niños, en especial los que ya se han sufrido esta lesión o se han hecho un esguince de algún ligamento antes, comentan haber oído algo que suena como un "pop", que es el sonido que hace el ligamento al desgarrarse.

Si un niño que se hace daño en la rodilla — ya sea practicando deporte o en casa — tendrá que interrumpir inmediatamente cualquier actividad (para evitar lesionarse más) y se deberá buscar atención médica inmediatamente. Mientras tanto, mantenga la zona elevada y aplique hielo, para reducir lo máximo posible la inflamación. No permita que el niño apoye peso en la rodilla

Diagnóstico

En el consultorio del médico o en urgencias, los médicos llevarán a cabo una exploración física y realizarán pruebas de imagen para determinar si hay una lesión en la rodilla y, en tal caso, su gravedad.

Las siguientes pruebas pueden ayudar a diagnosticar la lesión del LLI:

Para diagnosticar correctamente las lesiones del LLI, los médicos suelen realizar estas pruebas junto con otras exploraciones físicas.

Aunque pueden realizarse radiografías para determinar el alcance de la lesión, con ellas sólo se ve el hueso y, por tanto, sólo permiten confirmar la presencia de fracturas óseas en la rodilla. La resonancia magnética, con la que se ven los tejidos blandos (como ligamentos y músculos), puede confirmar un esguince parcial o total del LLI, y por ello algunos médicos la solicitarán para confirmar el diagnóstico.

Tipos de lesiones

Los médicos clasifican las lesiones de acuerdo con los siguientes criterios:

Además del esguince total o parcial del LLI, algunos niños tienen lesiones "colaterales". Esto significa que pueden también estar afectados otros ligamentos, huesos o tejidos de la articulación de la rodilla. Y algunas veces, cuando se produce un desgarro, el LLi se desprende de la tibia o del fémur. Cualquiera de estos casos complejos puede requerir mayor tiempo de recuperación, más fisioterapia o a veces incluso cirugía para la reparación de los ligamentos.

Tratamiento

El tratamiento de las lesiones del LLI requiere reposo a largo plazo de la articulación. Según la gravedad de la lesión, un niño tendrá que usar muletas para andar, reducir la actividad física y llevar una férula en la rodilla. Si ejerce demasiada presión sobre la rodilla, podría lesionarla de nuevo.

Es necesario hacer fisioterapia ("fisio") para ayudar a que la rodilla se cure y para:

La mayoría de los niños hacen la rehabilitación en un centro tres veces por semana, y diariamente practican ejercicios en casa. Los programas de rehabilitación acelerada requieren más fisioterapia para que la recuperación sea más rápida.

En las primeras etapas de la recuperación, se debe poner hielo en la rodilla y mantener la pierna elevada para ayudar a reducir la inflamación. Los analgésicos de venta sin receta o con receta pueden ayudar a que los niños no sientan tanto dolor y se encuentren mejor.

Aunque la mayoría de los deportes están prohibidos — sobre todo las actividades que provocaron la lesión —, los niños pueden realizar algunas actividades de bajo impacto que pueden ser divertidas e incluso terapéuticas, como nadar, montar en bicicleta o correr con protección. Pregunte a su médico qué actividades serían beneficiosas para su hijo.

Ayudar a su hijo sobrellevar la situación

Que te digan que no puedes hacer las cosas que más te gustan — como correr o jugar a fútbol, a jockey o a béisbol — puede ser una noticia terrible para un niño. Cuando los niños se están recuperando de una lesión del LLI, en especial si es seria, pueden sentirse enfadados, frustrados o incluso deprimidos, sobre todo si no pueden participar en los deportes de equipo con sus amigos.

Pero mientras tanto, hay cosas que pueden hacer para sentir que aún forma parte del equipo. Pueden participar llevando la puntuación, ayudando al entrenador o trayendo el agua en los partidos. Si su hijo no quiere hacer estas cosas, propóngale iniciar un hobby, como tocar la guitarra, pintar, dibujar u otra actividad sedentaria que no ejerza demasiada presión en la rodilla. Otra opción son las actividades de bajo impacto, como nadar.

Dentro de un tiempo, su hijo podrá volver a hacer las cosas que le gustan. Pero si durante la recuperación continúa sintiéndose enfadado o deprimido, piense en la posibilidad de hablar con un psicólogo o con un tutor de la escuela, que quizá pueda ayudar a su hijo a sobrellevar la situación y a pensar en lo que hará cuando se recupere.

Revisado por: Kenneth Rogers, PhD, ATC
Fecha de revisión: junio de 2009





Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.

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