Trasplantes de células madre

Trasplantes de células madre

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(Stem Cell Transplants)

Las células madre son células del organismo que tienen el potencial de convertirse en cualquier tipo de célula, como, por ejemplo, una célula de la piel, una célula hepática, una célula cerebral o una célula sanguínea. Las células madre que se transforman en células sanguíneas se denominan células madre hematopoyéticas. Estas células tienen la capacidad de transformarse en tres tipos de células sanguíneas:

  1. los glóbulos rojos, que transportan oxígeno
  2. los glóbulos blancos, que luchan contra las infecciones
  3. las plaquetas, que contribuyen al proceso de coagulación de la sangre

Las células madre hematopoyéticas se encuentran en la médula ósea (el tejido esponjoso que hay en el interior de los huesos), el torrente sanguíneo o la sangre del cordón umbilical de los recién nacidos.

Los trasplantes de células madre (a veces denominados trasplantes de médula ósea) permiten regenerar las provisiones de células hematopoyéticas sanas. Se utilizan para tratar un amplio abanico de enfermedades, entre las que se incluyen los cánceres, como la leucemia, algunos cánceres de testículo o de ovario, el linfoma, el neuroblastoma y el tumor de Wilms, las hemopatías, las enfermedades del sistema inmunitario y los síndromes de médula ósea.

Las células madre hematopoyéticas trasplantadas se introducen en el torrente sanguíneo a través de un vía intravenosa (VI), de forma similar a las transfusiones de sangre. Una vez dentro del organismo, estas células pueden fabricar células sanguíneas y del sistema inmunitario nuevas y sanas.

Tipos de trasplantes

Los dos tipos principales de trasplantes de células madre son el autotrasplante (o trasplante autólogo) y el alotrasplante (o trasplante alogénico). El tipo de trasplante requerido en cada caso dependerá de la afección médica específica que padezca el niño y de la disponibilidad de un donante compatible.

Proceso a seguir durante un trasplante

El proceso a seguir para trasplantar células madre es muy complejo y se puede alargar varios meses. Por lo general, un equipo de médicos decide si un paciente es un buen candidato para someterse a un trasplante y, en caso afirmativo, si se realizará un autotrasplante o un alotrasplante.

En los alotrasplantes, se busca a un donante compatible entre los miembros de la familia o en el registro nacional de voluntarios. Una vez se encuentra a un donante compatible, se lleva a cabo la extracción de las células madre. Se pueden extraer tres tipos distintos de células madre hematopoyéticas:

  1. Células madre de la sangre periférica del donante. Se separan y se recogen las células madre y se devuelve el resto de la sangre al donante.
  2. Células madre de la médula ósea del donante, extraídas del hueso de la pelvis a través de una intervención quirúrgica.
  3. Células madre de la sangre del cordón umbilical, extraídas de la placenta de la madre inmediatamente después del nacimiento de bebé.

Aunque los tres tipos de trasplantes permiten regenerar las células sanguíneas y de la médula ósea del paciente, existen ventajas y desventajas asociadas a cada uno de ellos. El pediatra le indicará cuál es el tipo de células madre más adecuado para la enfermedad de su hijo.

El siguiente paso del proceso es el tratamiento de acondicionamiento, que consiste en eliminar las células enfermas (como las cancerosas) a fin de crear espacio para que se asienten y crezcan las células madre y/o en debilitar el sistema inmunitario para disminuir las probabilidades de que el cuerpo rechace las nuevas células. Hay un tipo de tratamiento de acondicionamiento que consiste en administrar al niño dosis elevadas de quimioterapia y/o de radioterapia para eliminar las células cancerosas, destruir la médula ósea y debilitar el sistema inmunitario. Este es el tipo de tratamiento que recibe la mayoría de la población infantil. Otro tipo de tratamiento de acondicionamiento consiste en administrar dosis más bajas de quimioterapia, radioterapia u otro tipo de tratamiento para debilitar el sistema inmunitario. El pediatra decidirá qué tipo de tratamiento de acondicionamiento es el mejor para cada caso en concreto.

Poco después de la fase de acondicionamiento, se lleva a cabo el trasplante, mediante infusión, de células madre sanas en el cuerpo del niño. Tras finalizar la infusión, se observará atentamente al niño para asegurarse de que las nuevas células madre se asientan en la médula ósea y empiezan a fabricar nuevas células sanguíneas (proceso conocido como "incorporación del trasplante"). Los médicos estarán muy pendientes de cualquier signo de rechazo o de la enfermedad de injerto contra huésped en todos los casos de alotrasplante.

El proceso de incorporación del trasplante tarda un promedio de dos semanas, aunque se puede producir en solo una semana o alargarse hasta seis semanas. Su hijo recibirá medicación para favorecer este proceso y para impedir el rechazo y la enfermedad de injerto contra huésped (en el caso de que se haya sometido a un alotrasplante).

Recuperación

Los niños que reciben trasplantes de células madre se exponen a un riesgo elevado de contraer infecciones porque, durante el tratamiento de acondicionamiento y mientras se produzca el proceso de incorporación del trasplante, su sistema inmunitario estará debilitado y no se podrá defender de las bacterias u otros tipos de gérmenes que entren en su organismo. Los niños que reciben alotrasplantes se exponen a un riesgo de infección incluso mayor, ya que deben recibir medicación adicional para deprimir todavía más su sistema inmunitario a fin de reducir las probabilidades de rechazo.

Debido a todos estos riesgos, un niño que se haya sometido a un trasplante de células madre no recibirá el alta hospitalaria hasta que los médicos estén seguros de que el trasplante se ha incorporado con éxito y el niño esté evolucionando bien.

Tras recibir el alta hospitalaria, el niño requerirá una atenta supervisión y atenciones durante el período de seguimiento. No podrá asistir a su centro de estudios ni a otros recintos públicos cerrados durante un período comprendido entre los tres meses y un año y es posible que tampoco pueda asistir a otros lugares. Esto se debe a que, en aquellos niños cuyo sistema inmunitario está deprimido, hasta una simple infección, como un resfriado común, puede ser grave y potencialmente mortal si no se trata.

Cómo afrontar la situación

El estrés de tener un hijo que está recibiendo tratamiento para un cáncer u otra enfermedad grave puede ser muy difícil de llevar para su familia. Este estrés se puede exacerbar si el tratamiento requiere un largo "período de aislamiento", como el necesario en los trasplantes de células madre.

Si desea conocer los recursos de apoyo disponibles, tanto para usted como para su hijo, consulte al pediatra del niño, al trabajador social del hospital o a un miembro del programa "Child Life", orientado a preparar psicológica y emocionalmente a los niños hospitalizados que padecen afecciones graves y a sus familias. Hay muchos recursos disponibles para ayudarles a superar esta difícil etapa.

Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD
Fecha de renovación: octubre de 2012





Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.

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